—¿Cuánto tiempo fingiremos ser novios? —preguntó casi en un
susurro.
peter había temido que ella preguntara sobre eso. Dos meses
era demasiado y sobre todo si
tenía que soportar
con las cámaras que
ambos los estarían
rodeando pero tarde o
temprano se
debía aclarar ese tema así que mientras más pronto mejor.
—Aproximadamente dos meses —le contestó.
Ambos
permanecieron en silencio
durante unos minutos
analizando cuanto se
podrían
significar dos meses en la vida de una adolescente. Eso era
mucho tiempo. Ambos lo sabían.
—¿Y cómo se
supone que terminaremos? —preguntó finalmente lali rompiendo el
silencio entre ambos.
—En dos meses y medio
me marcharé a Europa para un trabajo de
modelaje y esa es la
oportunidad
perfecta para que
podamos dar a
esta relación fin
y será fácil
explicarlo a las
cámaras. Después de eso ya no te tendrás que esconderte de las cámaras. Por lo regular cuando
un modelo termina
con la chica los medios pierden el interés en
la chica, sobre todo
si es una
persona común, y siguen la pista del modelo.
—Tienes todo perfectamente planeado ¿verdad?
peter asintió orgulloso de poder planear una mentira tan
grande pero también casi rezando
de que todo resultara de acuerdo al plan.
Después de pasar hablando durante horas de lo que sería su relación de noviazgo llegó
la
hora de que lali se tuviera
que marchar. Desde luego peter la
llevó a su
casa pero ambos
decidieron que decirle
a sus padres
sobre su pequeño
gran juego debía
esperar un par
de días
más.
Por ahora había que concentrarse en ellos dos.
CAP 3 :
¿Pequeña familia?
peter se levantó
con el pie
izquierdo a la
siguiente mañana. La
noche anterior había
cambiado su alarma para poder levantarse más temprano y estar listo para
pasar por lali a su
casa y tener una
charla con sus padres pero eso no pudo ser ya que su alarma no sonó. Entró a
ducharse pero el shampoo
le entró en los ojos irritándoselos y dejándoselos
mortalmente rojos.
Cuando bajó a desayunar completamente cambiado con el
uniforme del colegio se le derramaron
unas gotas de café sobre su camisa blanca por lo cual
tuvo que volver a subir y cambiarse, por
suerte siempre tenía un repuesto limpio en caso de ese tipo
de accidentes.
Cuando ya había subido al auto y revisó su mochila tipo
maletín y se dio cuenta de que no
llevaba el reporte de Ciencias Sociales que debía entregar
ese día por lo que tuvo que regresar a
su habitación y
buscarlo. Por fin
ya iba en
camino hacia la
casa de lali y deseaba que la
plática con los padres de la muchacha fuera mejor de lo que
había sido su mañana de 45 minutos.
Su chofer estacionó
frente a la casa pequeña de dos plantas en donde
vivía su “novia”
y
después de un largo suspiro salió del auto para encaminarse
a la puerta de la casa. Agradeció que
ese lugar no
estuviera lleno de
cámaras fotográficas, si
bien era solo
un modelo las cámaras
amaban seguirlo como si se tratara de una estrella pop o
algo parecido.
Llegó a la puerta y buscó el botón del comunicador pero no
lo encontró por ningún lado, en
su lugar a un lado
de la puerta
encontró un pequeño
botón blanco sin
cámara de video
ni
micrófono para hablar, confundido se aclaró la garganta y apretó el botón dejando
escuchar un
extraño sonido de campanillas en el interior de
la casa, sus ojos se abrieron
de la
impresión al
escuchar un grito proveniente de la casa. ¿Qué no podían usar el comunicador
para avisarle que
abrirían la puerta? Además ¿Cómo sabían que era él quien
había presionado el botón blanco?
La puerta se
abrió solo un
poco dejando ver
una parte del
interior de la
casa y luego
el
rostro de una adolescente se dejó ver de atrás de la puerta.
—¿Diga? —habló la pequeña mujercita que tenía un gran
parecido a lali, era casi como
una copia de ella solo que con un par de años menos.
peter abrió la boca para preguntar por lali pero algo se lo
impidió, un golpe, un golpe en
su espinilla que lo obligó a tragarse una maldición.
—No, Frank —dijo la muchacha tomando en sus brazos a un
pequeño de aproximadamente
4 años que tenía un
avioncito de plástico en sus manos y
señalaba al carrito que anteriormente
había impactado en la espinilla de peter—. Lo siento —se
disculpó la chica mientras se inclinaba
para tomar el carrito—. Perdone, ¿A quien busca?
peter sacudió su cabeza y aclaró su garganta.
—¿Vive aquí lali esposito? —preguntó dudando completamente
de que la chica que iba
a pretender a ser su novia viviera realmente en esa casa—.
Sabes, creo que me he…
—No, está bien, ella vive aquí —abrió la puerta aun más—, pasa —cambió al niño de
un
brazo a otro y se movió de
la puerta para dejarlo entrar—. Está en nuestra habitación, ahora le
llamó.
peter asintió y dio un
par de pasos para estar en el interior de
la casa, la puerta se cerró
detrás de él.
—¡Hermana! —gritó la
muchacha hacia las escaleras que estaban justamente enfrente de
peter—. ¡Un muchacho guapo te busca! —el pequeño se removió
en los brazos de la chica y esta
lo dejó en el suelo—. Vendrá en unos minutos.
La chica desapareció
rápidamente mientras seguía al
pequeño hacia una
habitación que
quedaba del lado izquierdo de peter, lo que lograba
distinguir era un pequeño televisor, un sillón
aparentemente largo y juguetes esparcidos por todos lados.
—¿Un muchacho? —preguntó
en coro un
par de voces
masculina que salió
del lado
derecho de peter.
El modelo volteó
y vio a
dos hombres caminando
hacia él, un
hombre mayor que
seguramente pasaba de los 40 años y a un joven que seguramente
estaba entre los 20 años, ambos
caminaban hacia él imponentes y con ceños fruncidos.
peter creyó que aun estaba dormido y estaba teniendo una pesadilla en donde una familia
muy grande vivía en una casa tan pequeña y todos parecían
ser una especie de gemelos sólo que
de diferentes edades.
Eran exageradamente parecidos,
cabello castaño, tez
blanca y ojos
marrones.
—¿Se te perdió algo? —la mirada del confundido modelo fue
hacia su derecha para ver que
el joven que estaba al lado del hombre mayor le hablaba
esperando una respuesta impaciente.
—¿Quién es? —preguntó
otro niño de
voz un poco
gruesa para la
edad que aparentaba,
peter supuso que le estaba cambiando la voz. Este salió de su
lado izquierdo.
—Yo… —empezó a hablar pero un grito chillón proveniente de
su lado derecho captó su
atención.
Una pequeña de aparentemente 10 años se cubría la boca
emocionada y lanzándole miradas
eufóricas.
—¡Eres peter lanzani! —exclamó la pequeña dando saltitos sin cruzar la
línea imaginaria
que ella había trazado a un par de metros de él.
—¿Quién? —preguntó otra voz masculina. ¡Dios! ¿Cuántos eran
en esa casa?
—Es peter, el modelo —dijo
la pequeña apuntándolo y ladeando
su cabeza para ver al
chico que había aparecido a un lado de ella y que el sí que era idéntico a
la chica que lo había
recibido en la puerta.
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