viernes, 14 de febrero de 2014

CAP 2 (PARTE 3) Y CAP 3

—¿Cuánto tiempo fingiremos ser novios? —preguntó casi en un susurro.
peter había temido que ella preguntara sobre eso. Dos meses era demasiado y sobre todo si
tenía  que  soportar  con  las  cámaras  que  ambos  los  estarían  rodeando  pero  tarde o  temprano  se
debía aclarar ese tema así que mientras más pronto mejor.
—Aproximadamente dos meses —le contestó.
Ambos  permanecieron  en  silencio  durante  unos  minutos  analizando  cuanto  se  podrían
significar dos meses en la vida de una adolescente. Eso era mucho tiempo. Ambos lo sabían. 
—¿Y  cómo  se  supone  que  terminaremos? —preguntó  finalmente  lali  rompiendo  el
silencio entre ambos.
—En dos meses  y medio me marcharé a Europa para un  trabajo de modelaje  y esa es  la
oportunidad  perfecta  para  que  podamos  dar  a  esta  relación  fin  y  será  fácil  explicarlo  a  las
cámaras. Después de eso ya no  te tendrás que esconderte de  las cámaras. Por  lo regular cuando
un modelo  termina con  la chica  los medios pierden el  interés en  la chica,  sobre  todo  si es una
persona común, y siguen la pista del modelo. 
—Tienes todo perfectamente planeado ¿verdad?
peter asintió orgulloso de poder planear una mentira tan grande pero  también casi rezando
de que todo resultara de acuerdo al plan.
Después de pasar hablando durante horas de  lo que sería su  relación de noviazgo  llegó  la
hora  de  que  lali  se  tuviera  que marchar. Desde  luego peter  la  llevó  a  su  casa  pero  ambos
decidieron  que  decirle  a  sus  padres  sobre  su  pequeño  gran  juego  debía  esperar  un  par  de  días
más.
Por ahora había que concentrarse en ellos dos.

CAP 3 :    

                                                      ¿Pequeña familia?

peter  se  levantó  con  el  pie  izquierdo  a  la  siguiente  mañana.  La  noche  anterior  había
cambiado su alarma para poder  levantarse más temprano y estar listo para pasar por lali a su
casa y  tener una charla con sus padres pero eso no pudo ser ya que su alarma no sonó. Entró a
ducharse pero el shampoo  le entró en  los ojos  irritándoselos y dejándoselos mortalmente  rojos.
Cuando bajó a desayunar completamente cambiado con el uniforme del colegio se le derramaron
unas gotas de café sobre su camisa blanca por  lo cual  tuvo que volver a subir y cambiarse, por
suerte siempre tenía un repuesto limpio en caso de ese tipo de accidentes.
Cuando ya había subido al auto y revisó su mochila tipo maletín y se dio cuenta de que no
llevaba el reporte de Ciencias Sociales que debía entregar ese día por lo que tuvo que regresar a
su  habitación  y  buscarlo.  Por  fin  ya  iba  en  camino  hacia  la  casa  de  lali  y  deseaba  que  la
plática con los padres de la muchacha fuera mejor de lo que había sido su mañana de 45 minutos.
Su chofer estacionó  frente a  la casa pequeña de  dos plantas en  donde  vivía  su  “novia”  y
después de un largo suspiro salió del auto para encaminarse a la puerta de la casa. Agradeció que
ese  lugar  no  estuviera  lleno  de  cámaras  fotográficas,  si  bien  era  solo  un modelo  las  cámaras
amaban seguirlo como si se tratara de una estrella pop o algo parecido.
Llegó a la puerta y buscó el botón del comunicador pero no lo encontró por ningún lado, en
su  lugar  a  un  lado  de  la  puerta  encontró  un  pequeño  botón  blanco  sin  cámara  de  video  ni 
micrófono para hablar, confundido se aclaró  la garganta y apretó el botón dejando escuchar un
extraño sonido de campanillas en el  interior de  la casa,  sus ojos se abrieron de  la  impresión al
escuchar un grito proveniente de  la casa. ¿Qué no podían usar el comunicador para avisarle que
abrirían la puerta? Además ¿Cómo sabían que era él quien había presionado el botón blanco?
La  puerta  se  abrió  solo  un  poco  dejando  ver  una  parte  del  interior  de  la  casa  y  luego  el
rostro de una adolescente se dejó ver de atrás de la puerta.
—¿Diga? —habló la pequeña mujercita que tenía un gran parecido a lali, era casi como
una copia de ella solo que con un par de años menos.
peter abrió la boca para preguntar por lali pero algo se lo impidió, un golpe, un golpe en
su espinilla que lo obligó a tragarse una maldición.
—No, Frank —dijo la muchacha tomando en sus brazos a un pequeño de aproximadamente
4 años que  tenía un avioncito de plástico en sus manos y  señalaba al carrito que anteriormente
había impactado en la espinilla de peter—. Lo siento —se disculpó la chica mientras se inclinaba
para tomar el carrito—. Perdone, ¿A quien busca?
peter sacudió su cabeza y aclaró su garganta.
—¿Vive aquí lali esposito? —preguntó dudando completamente de que la chica que iba
a pretender a ser su novia viviera realmente en esa casa—. Sabes, creo que me he…
—No, está bien, ella vive aquí —abrió  la puerta aun más—, pasa —cambió al niño de un
brazo a otro y se movió de  la puerta para dejarlo entrar—. Está en nuestra habitación, ahora  le
llamó. 
peter asintió  y dio un par de pasos para estar en  el  interior de  la casa,  la puerta  se cerró
detrás de él.
—¡Hermana! —gritó  la muchacha  hacia  las escaleras que estaban  justamente enfrente de
peter—. ¡Un muchacho guapo te busca! —el pequeño se removió en los brazos de la chica y esta
lo dejó en el suelo—. Vendrá en unos minutos.
La  chica  desapareció  rápidamente mientras  seguía  al  pequeño  hacia  una  habitación  que
quedaba del lado izquierdo de peter, lo que lograba distinguir era un pequeño televisor, un sillón
aparentemente largo y juguetes esparcidos por todos lados.
—¿Un  muchacho?  —preguntó  en  coro  un  par  de  voces  masculina  que  salió  del  lado
derecho de peter.
El  modelo  volteó  y  vio  a  dos  hombres  caminando  hacia  él,  un  hombre  mayor  que
seguramente pasaba de los 40 años y a un joven que seguramente estaba entre los 20 años, ambos
caminaban hacia él imponentes y con ceños fruncidos.
peter creyó que aun estaba dormido y estaba  teniendo una pesadilla en donde una  familia
muy grande vivía en una casa tan pequeña y todos parecían ser una especie de gemelos sólo que
de  diferentes  edades.  Eran  exageradamente  parecidos,  cabello  castaño,  tez  blanca  y  ojos
marrones.
—¿Se te perdió algo? —la mirada del confundido modelo fue hacia su derecha para ver que
el joven que estaba al lado del hombre mayor le hablaba esperando una respuesta impaciente.
—¿Quién  es? —preguntó otro  niño  de  voz  un  poco  gruesa  para  la  edad  que  aparentaba,
peter supuso que le estaba cambiando la voz. Este salió de su lado izquierdo. 
—Yo… —empezó a hablar pero un grito chillón proveniente de su  lado derecho captó su
atención.
Una pequeña de aparentemente 10 años se cubría la boca emocionada y lanzándole miradas
eufóricas.
—¡Eres peter lanzani! —exclamó  la pequeña dando saltitos sin cruzar  la  línea  imaginaria
que ella había trazado a un par de metros de él.
—¿Quién? —preguntó otra voz masculina. ¡Dios! ¿Cuántos eran en esa casa?
—Es peter, el modelo —dijo  la pequeña apuntándolo y  ladeando su cabeza para ver al
chico que había aparecido a un  lado de ella y que el sí que era  idéntico a  la chica que  lo había

recibido en la puerta. 

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